1. Vicisitudes graves.
Muerte o abandono de los padres, desastres naturales y lesiones personales. Suelen acaecer súbitamente, sin previo aviso ni control por parte de niños/as y adolescentes.
El choque resultante exige un período o fase de adaptación y muchas veces el uso de drogas se da para aliviar el dolor o superar la fase de adaptación.
2. Problemas cotidianos.
Se trata de conflictos y presiones de la vida cotidiana. Problemas con los padres, exigencias y deberes domésticos. En el caso de los/as niños/as en situación de calle se agravan severamente pues, los problemas cotidianos, tienen que ver con las disputas para hallar cobijo, ropa, alimentos, evitar la violencia, el abuso sexual, etc.. El consumo de drogas puede representar un intento de evasión ante estas dificultades permanentes.
3. Tensiones permanentes de la vida.
Son las situaciones de stress que no pueden resolver se y, a menudo son el resultado de las privaciones económicas, falta de alojamiento, mala alimentación, carencias de ropa y dineros, así como de acceso a empleos y a medios recreativos. También puede asociarse a las enfermedades crónicas y a los dolores producto de accidentes, traumatismos, etc.
4. Períodos de Transición.
Tiene que ver con los cambios de medio o habitat de las personas. En el caso de los/as niños/as en situación de calle, sus desplazamientos de una comunidad a otra para huir de la policía o de los compañeros ocasionales son frecuentes. Por lo general en estos períodos de transición se resienten las relaciones con los compañeros.
5. Cambios Asociados a la Adolescencia.
El empuje biológico ontogenético de la adolescencia, asociado al empuje intelectual (adquisición de las operaciones formales abstractas del pensamiento) son fuente de stress para todo adolescente. En el caso de las niñas, se asocia además la aparición de la capacidad reproductiva.
Las enfermedades infecciosas y la malnutrición, frecuentes en los/as niños/as en situación de calle, pueden traducirse en retrasos del crecimiento y de la pubertad, enfermedades cutáneas y deformaciones óseas. Consecuentemente, son frecuentes los retrasos en el desarrollo intelectual.
Todos estos problemas pueden afectar de manera significativa la propia imagen y también deben ser tenidos en cuenta.
Los otros factores intervinientes, a saber: "Normalización del consumo", "Efectos y experiencias con las drogas", "Vínculos", "Estrategias y aptitudes de adaptación" y "Recursos disponibles" no serán desarrollados en el presente documento[1].
[1] Referimos al lector al Documento: "¿Calle sin Salida? Proyecto Niños Callejeros" WHO/PSA/93.7, Washington, 1994.
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